Documentos de Rodríguez Lira

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VII. Falta de querer

VII

LE DIGO a un viejo amigo valdiviano que soñé con su prima. Es mentira, pero hace tiempo que me gusta. Un día, como una semana después que dejé de ver a Gabi, la confundí con una desconocida vestida de enfermera en la calle. Ahí empecé a planear cómo contactarla. Estaba en un barco, le dije, o en un tren, viajando, en algo que se movía. Ella pasó por el pasillo. La vi desde una pieza. Las paredes eran de metal, con ventanas cuadradas y chicas. Hazle una carta, respondió, me la mandas, la imprimo y paso a dejársela. En la noche le escribí algo. Leer el resto de esta entrada »

VI. Falta de querer

VI

FUE ALGO grosera. No exactamente grosera. Se defendió, creo, con una de esas expresiones que se usan en redes sociales. Esas risas irónicas de mal gusto. Jajaja!. Como diciendo que mi mensaje era tan tonto que le parecía gracioso. Pero no lo era, y entendió perfectamente lo que preguntaba. Usaba esas carcajadas burlonas para no responder. Le envié otro mensaje, y esta vez se expresó correctamente. Leer el resto de esta entrada »

V. Falta de querer

V

VOY CON los compañeros de la oficina a celebrar el cumpleaños del Seba. No son mis amigos, pero salimos a veces a emborracharmos. La mayoría fuma pitos, y aunque no fumo los acompaño. Solo dos de nosotros tomamos más de la cuenta. El bar nos queda cerca del trabajo. Por eso nos gusta, y porque tocan jazz. Leer el resto de esta entrada »

IV. Falta de querer

IV

LA SEMANA pasada fui a una feria del libro en el centro de Santiago. Di un par de vueltas, solo por costumbre. Y también porque no tenía nada más que hacer. Son tan aburridas algunas ferias de libros. Más que algunas, la verdad, casi todas son una gran lata. Me paseé viendo los cartelitos de las editoriales y mirando los estantes superficialmente, sin intención de buscar o encontrar algo. Cuando terminaba mi primera y única vuelta apareció una murga de jóvenes tocando instrumentos de viento y caja. Uno de ellos, el chinchinero, iba dando vueltas en el centro, haciendo la base que pauteaba toda la caravana. Eran esas típicas pasacalles, que aparecen ahora, tocando cumbia y música nortina. Se veían alegres. Realmente gozaban lo que hacían. Las niñas tenían cara de cansadas, pero se notaba que disfrutaban genuinamente los ritmos. Les tomé una foto con el teléfono, para enviársela a un amigo trompetista, y caminé a hacia otro lugar sin hacer ningún esfuerzo por pensar en qué momento perdí el entusiasmo por casi todo lo que hago.

III. Falta de querer

III

SOLÍAMOS EMPEZAR los entrenamientos de fútbol dando vueltas a la cancha. Siempre partíamos así la mañana. Trotando, luego seguíamos con otros ejercicios. A veces el calentamiento era más largo de lo habitual porque el entrenador, o preparador físico, tenía que hacer otra cosa y quedábamos corriendo solos. Como nadie nos observaba varios paraban y se sentaban. Otros conversaban mientras esperaban al entrenador. Algunos, estúpidamente, continuaban trotando. Yo era uno de esos. Leer el resto de esta entrada »

II. Falta de querer

II

HACE AÑOS tuve un reunión con una editorial. Era una editorial pequeña, que recién estaba empezando, e iban a probar conmigo. Al terminar, cometí el grave error de invitar a unos amigos, que eran conocidos por todos, al lugar de la reunión. El encuentro se empezó a regar. Con la regada se aflojaron las lenguas. Uno de mis amigos, ahora no sé si llamarlo así, hizo una broma de dinero que pareció pasar desapercibida. En general, nos hacíamos ese tipo de bromas, considerando que habíamos sido compañeros de universidad y trabajábamos en más o menos lo mismo. Sin embargo, los chicos de la editorial guardaron un cuidadoso silencio, y la fiesta siguió. Leer el resto de esta entrada »

I. Falta de querer

I

PARA ALGUNOS el éxito es como una bola de nieve rodando cuesta abajo, dijo el sacerdote. Habían dos hermanos, uno amable, buen mozo, jovial. El otro difícil, negativo, mañoso. Los dos lo intentaron haciendo uso de sus cualidades. La vida se les hizo difícil a ambos y fracasaron. Ninguno de los dos logró nada, pero el mañoso cambió en el camino. Ahora necesitará otra vida para tener lo que buscaba, éxito. Empezar nuevamente desde donde terminó la anterior. ¿Qué es el éxito, hermanos de la fe? Concluyó. Lluvia para sureños, sol para nortinos, pensé cuando volvía a casa.

Oración para el hijo que está lejos

Virgen María, cuida de mi hijo.

Mécelo en la noche dulce
de la jornada bien hecha
para que duerma tranquilo,
con el corazón lleno. Leer el resto de esta entrada »

IX. Monstruografía del lenguaje

IX. Epílogo

Espero que estos consejos te ayuden, Paula. Que al leer, sola, o con tus padres, estén atentos a la aparición de estas alimañas. Leer el resto de esta entrada »

VIII. Monstruografía del lenguaje

VIII. Sabiduherida

Hace tiempo, algunas personas fueron acusadas de cultivar la Sabiduherida. Después de vivir la desilusión que provoca pasar por muchísimas guerras, que ocurrieron, especialmente, en un continente lejano al nuestro llamado Europa, ellos defendieron la idea de que los seres humanos lo único que hacemos bien es provocar dolor. Y en todo el mundo se puso de moda desarrollar distintas formas de esta misma idea.  Leer el resto de esta entrada »