Documentos de Rodríguez Lira

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Feria

I

Termina la feria y los vendedores se dedican a guardar la mercadería. Varios de ellos van en busca de sus automóviles para empezar a cargarlos y afanan con rapidez para guardar la verdura dentro de cajas y sacos. Otros hacen un pequeño, pero considerable, esfuerzo por dejar su lugar de trabajo limpio. Leer el resto de esta entrada »

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Bicicleta de provincia

Contrario a lo que sucede en las grandes ciudades de Chile usar la bicicleta en las ciudades pequeñas de provincia no tiene el mismo encanto. En las grandes ciudades hay algo de apropiación ideológica del ciclópodo. Cuando se anda en bici es como si hicieras algo más que usarla como medio de transporte. No es solo montarla, no, también es estar en la vanguardia del uso de medios de transporte amigables con la ciudad y llevar una vida sana. En las ciudades pequeñas de provincia todo es menos ostentoso, y diría, también, más natural, ya que no hay un discurso alrededor de su uso. Me atrevería a decir que la bicicleta aquí está asociada, más que nada, a la costumbre y a la pobreza. Leer el resto de esta entrada »

Florero

Las camelias mueren en el florero. Caen, lacias y opacas. Los pétalos se caen de repente. No hay ningún momento mágico con las hojas volando como sucede con los árboles de otoño. No hay oportunidad para encontrar bella su muerte. Su color cambia abruptamente. De los vivos y frescos tonos a un café amarillento y sucio. Leer el resto de esta entrada »

Parque

Los parques aparentan tranquilidad. Pueden ser pasivos, parecer que están esperando, pero no es así. Los parques están acechando. Se comen la ciudad de a poco. Se tragan a las personas obligándoles a transitarlos. Todo individuo se pierde en un parque. Se resetea y nunca vuelve a ser el mismo. Leer el resto de esta entrada »

Comidas

Es bastante aceptable decir que algunas comidas están cerca de la muerte. Digo, cerca de tu muerte, no cerca de la muerte metafórica de la comida, que sería su expiración. Aunque la muerte está en todas las cosas, todo es olvidado por la muerte de las personas y todas las cosas mueren. Lo que quiero decir es que hay algunas comidas que te acercan mucho más que otras a alcanzar la muerte. Leer el resto de esta entrada »

José Carbón

«Desde el momento en que el individuo
reivindica su individualidad
frente a lo general peca.»
Sören Kierkegaard

LE DI UNAS fumadas al pito y seguimos riéndonos por la vereda. Nos habían echado recién del Tuareg porque estaban cerrando, así es que nos fuimos por la calle Dos Sur hacia mi casa para seguir el carrete. Casi llegando a la Once Oriente vimos un bulto en el suelo. Nuestras risotadas se apagaron al descubrir, con asombro, que la figura botada, en el piso mojado por la lluvia, era una persona. Al acercarnos todo el aturdimiento de la mariguana se nos fue cuando nos dimos cuenta que, además, lo conocíamos. Era José Carbón. Leer el resto de esta entrada »

Hospital

Cuando una persona se enferma o tiene un accidente comienza a pensar seriamente en la muerte. Es en ese momento cuando la vida se sopesa y se hace una revisión evaluativa. O más bien, conclusiva. Seguro que más de alguien dirá que todo el tiempo se está haciendo esa revisión, en retrospección, sobre los actos propios. Aunque, también, más de alguno creerá que simplemente actúa. Pero ambos coincidirán en que en estos momentos se hacen algunas conclusiones que, por lo general, con el pasar el tiempo no te hacen cambiar nada. Leer el resto de esta entrada »

Plantas

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I

No recuerdo cómo era el hilo de la idea de Ximena, pero era más o menos así. En el cuidado de plantas hay algo femenino. A las mujeres le gustan las plantas porque hay algo maternal en ello. La labor requiere una entrega que tienen integrada como costumbre. Similar a como se cuida a un niño, que depende solamente de los estímulos externos. Leer el resto de esta entrada »

Historias de otros

Mi amigo Pierre tiene el siguiente método para escribir historias. Estoy saliendo con una chica argentina, novia de un argentino conocido, me dice. Ella viene al salir del trabajo, nos acostamos después de fumar mariguana. Cuando estamos en la cama le invento mentiras, la hago reír, y se va contenta. Luego, en su casa, se las cuenta a su novio, y él, a los días, me las cuenta a mí como si fueran de él. Me gusta porque siempre mis mentiras vuelven con matices distintos. Es una forma de inspirarme para escribir, afirma. Así otros me ayudan a construir las historias que después publico.

Microbús

El día está diáfano. El sol penetra entre los árboles y los edificios. Las sombras manchan la calle. Es llamativo la forma que toma la luz en un microbús. Dependiendo de las vueltas que se de por la ciudad las sombras van bailando haciendo aparecer distintas a las cosas. Los asientos van cambiando de color. Las sombras se alargan y se achican con una vuelta en la esquina. A veces el sol entra por una ventana y me llega en los ojos. Todo desaparece en un enceguecedor brillo. Como si hubiesen abierto la puerta de una sala llena de metales preciosos. Y luego vuelven a tomar las cosas su color natural, de a poco, porque alguien se acordó de volver a colorearlas. Leer el resto de esta entrada »