Navidad

Hace años pasé una navidad en la calle. Estaba peleado con mis padres, pero ese no era el verdadero motivo. La razón que me llevó a hacerlo era acercarme a lo que yo creía era el espíritu de la navidad, o algo por el estilo. Estar con otros, vivir con los desposeídos. Aunque suene caricaturesco ahora, para el adolescente que fui era una acción obvia. Leer más “Navidad”

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Basura

Al trabajar voy dejando la basura a un costado del escritorio, lejos de donde mantengo mi espacio de acción. Luego me paro, tomo los desperdicios y los llevo al basurero. A veces se acumulan en los bordes de la mesa. Las bandas prepicadas de las hojas, las migas de goma, los pedazos de mina. Me paro y vuelvo, hasta que los veo. Leer más “Basura”

Miradas

Camino por la calle, apurado. Debo llegar a tiempo a mi trabajo. Voy pensando en cómo empezar la jornada o si llevo cargada la tarjeta para pagar el pasaje. En la mañana trato de avanzar rápido. No es necesario, en realidad, que vaya tan de prisa, pues tengo el tiempo controlado. Me despierto a tal hora, me levanto, me ducho, me visto. Tomo desayuno y parto. Quince minutos para esto, diez para lo otro, doce minutos para tomar locomoción. Todo el tiempo dentro de la economía de los hechos. Puedo ir más lento. Pero la gente me obliga a estar vigilante y caminar a un ritmo que no quiero seguir. Así me sucede en otras cosas también. Leer más “Miradas”

Meta

Queda poco. Un punto fijo. Un solo objetivo que me tira. ¿Qué haré en la tarde? Iré a la feria. No tengo verduras ni frutas. Frutillas, naranjas, zapallos italianos, lechugas. El jugo de la naranja por mi boca. Dulce, fresco. Tengo sed. Tengo la boca seca. Llevo toda la carrera respirando bien, pero llegó el punto en que ya tengo que mojarme la garganta. El viento la seca. Sí, el viento. Menos mal no me tragué un mosquito, como la otra vez. Fue un mosquito, creo. Espero que haya sido eso y no un araña, un matapiojos, una mosca. Queda poco. Gente alrededor. ¡Vamos, vamos! ¡quedan cien metros! Yo también diría eso, aunque no se verdad. Mi mamá me botó los pantalones y aseguraba que no los había visto. Eran tan grunge, tan Kurt Cobain. Nunca más los vi. Quizás ella, verdaderamente, no fue, y los olvidé en alguna de las muchas casas que visitaba en ese tiempo. Casas de amigos. ¿Qué será de ellos? ¡Vamos, vamos! ¡queda poco! Doy la vuelta y veo la meta al fondo. Ahí está, sé que ahí está. La veo. Ya estoy ahí. En realidad queda poco, nada. Me alcanza para un pique. Para subir el tranco. Unos metros más y empiezo a adelantar. Pillaré al de polera verde que va delante. Ya casi. Puedo ver el tiempo, 48 minutos. No está mal. Ya casi estoy cruzando. Llegaré bien. Puedo seguir corriendo. Acelero. Puedo seguir. Me quedan fuerzas. Estoy listo. 

Nubes

Hay algo enrarecido en el ambiente que me hace pensar en la muerte cuando hay nubes en el cielo. En los días grises ando más nostálgico, de partida. Eso no quiere decir que por eso me ponga a pensar en la muerte. No, de ninguna manera. La nostalgia me lleva a días del pasado, a una existencia que se parece a la mía pero que no estoy seguro si fui yo el que estuvo ahí. Leer más “Nubes”

Músicos en la micro

Son dos niños. No creo que alcancen los veinte años. Ella está sentada, mientras custodia con celo una mochila de campamento entre sus piernas. Él se para, cerca de ella, y desenfunda su guitarra. Advierte que lo que escucharemos será «música gitana». Sin más comienza a rasgar las uñas en el instrumento. Tiene la voz desgarrada, y mueve la cabeza mirando hacia arriba, con la boca abierta, cuando entona las canciones. Me recuerda esos cuadros en que los personajes miran el cielo piadosamente con actitud religiosa. Como pidiendo algo, en éxtasis, tratando de llegar a otro lugar, de irse de este mundo en un viaje astral. Así mueve la cabeza. Baila, también, un poco, al tocar. Hace unos pasitos con los pies. Como caminando pero en el mismo lugar. Marcando el paso, igual como cuando nos enseñaban a marchar en el colegio. Ella también mueve el pie, siguiendo el ritmo de la canción. Lo mira de una manera afectuosa. Aunque no sé bien si su mirada es auténtica. Porque se parece a esas miradas desencantadas, cansadas, pero que se camuflan en la aceptación. Una de esas miradas que se hacen sabiendo que tú los estás observando. A veces, las personas, sobre todo los adolescentes, miran así. Leer más “Músicos en la micro”

A propósito de Hijo de ladrón de Manuel Rojas

I

Hay algo en la obra de Manuel Rojas que es profundamente infantil, ingenuo, tan sincero que enternece. Sus escritos huelen a una niñez que todavía vive en él. El vaso de leche siempre está ahí. Lo digo así, para jugar con el título de uno de sus cuentos más conocidos. Los personajes están marcados por esa etapa de la vida. Leer más “A propósito de Hijo de ladrón de Manuel Rojas”

Árbol en el viento

A diez metros hay un árbol que se mueve con el viento. No sé si decir exactamente que es el árbol entero el que se mueve, porque su tronco parece fijo. Pero desde dónde empiezan las hojas hacia arriba su cuerpo se menea con un balanceo ondulante. La parte de superior es la que más se balancea. Hacia un lado y hacia otro. El viento no se ve, pero sabemos de él por los objetos que son movidos por su paso. En este caso, por el árbol. Leer más “Árbol en el viento”