Caida de un viejo árbol en la 3 ½ Norte con 26 Oriente

Yo estuve ahí
cuando ese árbol
con el último suspiro
lanzó su descendencia.

Cuando su polen
naufragó por la marea
de ojos expectantes
y calló en el silencio
de la pena que traga
el aire de años.

Y miré fijamente:
tanto era su talle
que al desmayarse
estoy seguro que partió
por la mitad cientos de nubes.
Cayeron desde el cielo
y derramaron un poco
de esa sustancia eterna
de la que están hechas.

Yo estuve ahí
cuando el suelo
se quebró al recibirlo.
Como una tumba de hojarasca
desplumada de sus años
vació el tiempo,
derramando la infancia
de la gente que
moría, también,
con el árbol que muere.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: