III. Monstruografía del lenguaje

III. El Mordiccionario

Lo más terrible que se ha descubierto para una persona que ama las letras es el Mordiccionario. Aliado del Imagidragón, el Mordiccionario es una cárcel terrible que apresa las palabras para matarlas. Tiene oscuras y frías tripas, si se les puede llamar así. Lo visten gruesos barrotes de duras reglas para que las palabras que son dejadas ahí, por centurias, mueran a la espera de que alguien las libere. 

Muchos comentan que existen palabras que han escapado construyendo trenzas onomatopéyicas a través de ventanas que se abren solo con el canto primaveral de los pájaros. Y hay quienes dicen saber sobre una lista negra de palabras que son buscadas por su facultad para despertar a la humanidad, y que deambulan por ahí prófugas, en la boca de algunos hombres y mujeres que las trafican a escondidas para hacernos feliz.

Nunca la historia de la humanidad había dado monstruos de tal maldad. Son capaces de todo para quitarle la humanidad a cualquier persona y convertirla en un frío cadáver lleno de nada. O sea, de vacío.

Tú podrás imaginar por qué se le llama de esta forma, Mordiccionario. Después que las palabras son dejadas como inútil bazofia lingüística las muerde, las mastica, las engulle y una vez hechas charqui en sus intestinos las regurgita. Luego, en ese estado, maltrechas y debilitadas, quien se encarga de ellas son los librujos. (Continúa)

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