IV. Falta de querer

IV

LA SEMANA pasada fui a una feria del libro en el centro de Santiago. Di un par de vueltas, solo por costumbre. Y también porque no tenía nada más que hacer. Son tan aburridas algunas ferias de libros. Más que algunas, la verdad, casi todas son una gran lata. Me paseé viendo los cartelitos de las editoriales y mirando los estantes superficialmente, sin intención de buscar o encontrar algo. Cuando terminaba mi primera y única vuelta apareció una murga de jóvenes tocando instrumentos de viento y caja. Uno de ellos, el chinchinero, iba dando vueltas en el centro, haciendo la base que pauteaba toda la caravana. Eran esas típicas pasacalles, que aparecen ahora, tocando cumbia y música nortina. Se veían alegres. Realmente gozaban lo que hacían. Las niñas tenían cara de cansadas, pero se notaba que disfrutaban genuinamente los ritmos. Les tomé una foto con el teléfono, para enviársela a un amigo trompetista, y caminé a hacia otro lugar sin hacer ningún esfuerzo por pensar en qué momento perdí el entusiasmo por casi todo lo que hago.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: