Recuperar

Mi amigo Sergio, usaba la palabra recuperar cuando robaba un libro. Recuperé ese libro de la biblioteca del colegio, o lo recuperé de la casa del profesor de alemán.

Al decirlo así lo hacía parecer como si el libro estuviera perdido en el lugar de donde lo tomó y ahora estaba en el lugar que le correspondía, su colección personal. Desde esta perspectiva, su acción tenía algo de nobleza.

Pero también sonaba como si el libro, semejante a un ser viviente, estuviera convaleciente. Algo así como si estuviera recuperándose por estar fuera de su finalidad, para la cual el libro había sido hecho. Su forma de expresarse me hacían pensar que él sugería que el libro no estaba hecho para descansar, sedentariamente, en un lugar sino que, por el contrario, debía estar en el flujo del movimiento constante al servicio de las almas curiosas que lo lean y lo lleven a su verdadero fin. Con ese robo lo que hacía era darle sentido al libro, llevarlo otra vez a su verdadera vida.

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