Un libro, una historia

2. Libro: Augé, Marc (2009). Elogio de la Bicicleta (Alcira Bixio traduc.). España: Editorial Gedisa. (Obra original publicada en 2008). 107 páginas.


img_2007AHORA QUE lo pienso mejor, fue una locura. Pero en ese tiempo creí que pasar un periodo disfrutando de la buena mesa y la vida al aire libre era la mezcla ideal. Eso imaginaba cuando viajamos con mi novia, Laura, a pasar unas vacaciones de invierno en Bariloche. La idea de hacer trekking y bicicleta por esos hermosos parajes del sur de Argentina, y disfrutar de la comida, de las cafeterías y chocolaterías nos sedujo desde que unos amigos nos contaron lo bien que lo habían pasado. Claro, nosotros no éramos precisamente una pareja de deportistas. Éramos más de mesa que de trekking. Más de auto que de bicicleta. Pero en el último tiempo, el irme a pie al trabajo me había motivado a buscar nuevas formas de entretenimiento y diversión al aire libre.

Esa era, más o menos, nuestra intención. Y así lo hicimos hasta esa fatídica tarde. Habíamos pasado todos los días recorriendo en bicicleta los parajes selváticos de Bariloche. Comíamos una merienda al almuerzo, y pasábamos por un restorán al atardecer. Habíamos encontrado un bonito lugar, con aire a casa de abuelita suiza, donde nos atendían de maravilla. Pero ese día yo no aguantaba el hambre. No recuerdo por qué. Solo recuerdo que moría del hambre y pasamos a comer al primer local que encontramos mientras esperábamos ir a una expedición al cerro Otto. Era una pizzería. Comimos, obviamente, una generosa pizza, y una rebosante jarra de cerveza artesanal. Creo que Laura no tenía tanta hambre, pero me acompañó en el festín. Fue lo peor.

Inmediatamente después de comer llegamos al cerro Otto. Jamás habíamos estado ahí obviamente, no sabíamos con lo que nos encontraríamos. Era un cerro lleno de subidas laberínticas que se perdían en un bosque interminable. Caminamos sendero tras sendero, y parece que no llegábamos a ningún lado. Tuvimos que parar en varias ocasiones para descansar y orientarnos. Creímos que no íbamos a terminar el trayecto. Exhaustos la última parada fue el colapso que le dio a Laura. Se desmayó, y mientras se ahogaba, tuve que pedir ayuda para que la atendieran los paramédicos del lugar.

Si siempre hay que ver el lado positivo de todas las cosas lo bueno de la situación es que bajamos en ambulancia a la posta, porque no dábamos más. Ella quedó en observación. Ahí el médico a cargo me dijo inmediatamente que había sufrido una descompensación por el ejercicio físico y me preguntó si habíamos comido algo pesado últimamente. No recuerdo qué le dije, a lo que él replicó que Laura se quedaría unas horas ahí, y tampoco recuerdo por qué motivo, yo no podía entrar a verla. Tal vez por que toda la posta se enteró de nuestra crispada discusión producto de que le mentí con lo de la comida.

Con todo el tiempo que tenía de espera aproveché de ir a una librería que quedaba cerca. Allí, encontré dos cosas que me llamaron la atención. Una de ellas fue el libro de Marc Augé, la otra un disco de un grupo de la zona llamado La Fragua que tributaban a The Beatles en versión andina. El libro me lo traje, el disco lo descargué, semanas después, gratuitamente a mi computador.

Curiosamente, la asociación que Laura hace entre este libro y su pésima experiencia en Bariloche me costaría innumerables reproches cada vez que discutíamos. Incluso, una vez, ya hastiada, tomó el libro con intenciones de tirarlo al fuego, hasta que entró en razón y siguió sermoneándome con el libro en la mano. En fin.

A Marc Augé ya lo conocía. Famoso por su conceptualización de los “no lugares” le había un texto que se llamaba El oficio del antropólogo. El librito de la bicicleta lo ubicaba también, pero no lo había visto en las librerías de Santiago. Curiosamente lo encontré sin buscarlo en Bariloche.

El cuerpo está articulado en tres partes llamadas El mito vivido, La crisis y La utopía. Se le agrega un prólogo, una introducción y un epílogo. En todo el libro el autor va uniendo ideas y usando su propia experiencia para relacionar la bicicleta con el cuerpo, la ciudad, sus héroes deportivos de infancia, la política, el cine, la historia de Francia y Europa. De manera rápida, nos vamos por el río de palabras del etnólogo francés hacia la descripción del mito que para él fue la imagen de la bicicleta en su juventud. Con toda su admiración, nos invita a establecer la posibilidad, bastante verosímil, de resignificar esa mirada mítica para hacerla realidad en el futuro.

Sin duda, un libro completamente recomendado para aquellos que deseen algo más que relatos o historias sobre dos ruedas.

 

Sobre Marc augé y El elogio de la bicicleta:

Haz clic para acceder a Auge-Elogio-de-labicicleta1.pdf

Artículo en blog La Biciteca:

https://labiciteca.wordpress.com/2013/03/23/marc-auge-elogio-de-la-bicicleta/

 


 

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